2 mar 2012

Concurso OS de Febrero:

Ganadora:  ı'м.иoт.ıиsаиe. 

Lobo-hombre en París.

Existen ciertas fechas que son conocidas a nivel mundial y que todo el mundo festeja sin tener idea del motivo por el cual se celebra. Sin mencionar que el consumismo, que como un cáncer ha ido enfermando a la humanidad poco a poco, las distorsiona, borrando de la memoria colectiva el real sentido de las fechas.
Navidad, el día de San Patricio o el de acción de gracias, son ejemplos de fechas donde la gente compite por tener los mejores regalos, las mejores cenas e incluso por tener las casas mejor ornamentadas. Y así, podemos ver como el hombre ha ido vendiendo su alma poco a poco a las grandes empresas, que a través de spots y propagandas nos han ido creando necesidades que muchas veces no son realmente necesarias para nuestro vivir.
A pesar de ello, aún existe una fecha que no ha sido totalmente tergiversada y de la que las personas aún recuerdan su real significado: el tan célebre día de San Valentín, o como usualmente es llamado “El día de los enamorados”. 
Amor; esa es la consigna de cada 14 de febrero. Los enamorados se aman; los que tienen un amor, luchan por él; los que están sin pareja, reparten amor a sus seres queridos; en fin, todo el mundo anda en la misma frecuencia. 
…bueno, todo el mundo excepto Denis. 


***

"El Lobo nuevamente ha cobrado una nueva víctima" decía el titular del periódico que Denis se encontraba leyendo. 
Precisamente por eso lo había comprado, para leer aquel artículo sobre ese asesino que tan de moda se encontraba durante el último tiempo. 
Pero, ¿quién es El Lobo?...
Desde los últimos dos meses, día por medio o dos veces a la semana, en la ciudad de París se han encontrado cadáveres en un mismo lugar. Al victimario la prensa lo ha denominado como “El Lobo” debido a la brutalidad de los ataques que reciben las víctimas y porque además siempre hay huellas de algún animal como o similar a los lobos alrededor de los cadáveres.
Mujeres, hombres, jóvenes, ancianos; cualquier presa satisface el sádico e insaciable apetito de sangre que posee aquel mercenario. 
Por su parte, la policía se encuentra completamente confundida. El Lobo no deja pista alguna para poder ser descubierto, por lo tanto no tienen cómo ni por donde comenzar una investigación. Lo único que poseen son decenas de autopsias y sobre el asesino lo único que saben es que ataca de noche y a gente bella y bien parecida.

Luego de leer por pura vanidad el artículo sobre El Lobo, Denis se acomodó a gusto en su sofá con un café en mano a ver televisión. Era hora de los noticieros y en todos se repetían reportajes sobre el día de San Valentín y cómo la gente lo celebraba alrededor del mundo.
A pesar de vivir en París, la ciudad del amor, y de haber visto todo tapizado en corazones cada rincón de ésta; con todo el ajetreo que tuvo durante el día, Denis había olvidado que era 14 de febrero. 
Miró el reloj y pasaba de las nueve de la noche. Aún había tiempo para salir a algún bar del bulevar y hacer algo interesante aquella noche. 

Luego de darse una reconfortante ducha, afeitarse y vestirse de riguroso y seductor negro, se miró al espejo mientras peinaba su cabello. Comenzó a pensar en la última vez que había salido de noche y divagó entre los muchos recuerdos que en su cabeza rondaban. Debido a ello fue que repentinamente una chispa de ferocidad cruzó por su mirada. Había decidido hacer especial aquel 14 de febrero. 
Una sonrisa macabra se dibujó en sus labios. 
En aquel preciso instante, Denis se había transformado en El Lobo.



-7ºC marcaban en París los termómetros aquella fría noche de febrero, pero a pesar de ello muchas parejas habían salido a celebrar el día de los enamorados o, más bien, a cerrar con broche de oro aquel día. En el más concurrido bulevar de París, los locales se encontraban atiborrados de gente y la calidez del amor se podía sentir en el ambiente. 
Precisamente por ahí caminaba Denis, a paso lento, examinando cada centímetro a su redonda en busca de su próxima víctima. Por ser el día de San Valentín, había decidido que aquella noche atacaría a una mujer y obviamente pretendía divertirse con ella antes de acabarla.

Muchas razones existen para matar. Muchas motivaciones poseen los asesinos para hacerlo. Y muchas más para que una persona se convierta en asesina. Pero, ¿cuál fue la motivación de Denis para convertirse en el animal frívolo y mercenario que era?
El bullying.
A pesar de ser un joven muy atractivo y bien parecido, Denis no lo era cuando adolescente, tiempo durante el cual fue víctima de burlas y abusos por parte de sus pares. Aquel era su trauma, su karma, o como quieran llamarlo; y debido a ello había pasado por una serie de trastornos que habían comenzado por ejercitarse y hacer todo lo posible por ser una persona atractiva a la vista; pasando por querer acabar con su existencia, para finalmente decidir acabar con la de otras personas.
Venganza para calmar su espíritu y su mente. Eso era lo que buscaba.


Rueda por los bares del bulevar
Se ha alojado en un sucio hostal
Mientras está cenando
Junto a él se ha sentado una joven
Con la que irá a contemplar la luna llena sobre París.

Tras caminar por varios minutos, Denis entró a un bar, pidió un poco de whisky y permaneció en la barra mirando a toda la gente que lo rodeaba. Se encontraba en eso, cuando repentinamente el dulce aroma de un perfume de mujer captó su atención. Miró a su derecha y junto a él había una joven pidiendo algo para beber. 
Alta. No más de veintidós años. Pelo negro y ondulado que caía hasta su espalda. Ojos verdes como esmeraldas. Labios perfectos, deseables. Vestía un peludo abrigo negro y bajo este se insinuaba un vestido de color rojo con encaje negro. Unas medias oscuras cubrían sus largas piernas, las cuales a la altura de la rodilla se escondían dentro de unas botas. 
Durante un par de segundos Denis quedó boquiabierto ante tanta belleza y clase que denotaba aquella muchacha. 
Era la elegida.
- deja, va a mi cuenta – dijo al percatarse de que la joven se aprestaba a pagar su pedido.
- oh, gracias, pero yo puedo pagar
- insisto, déjame darme el gusto de sentir que le regalé algo a alguien este día de San Valentín
Una sonrisa se dibujó en los labios de la joven, quien también había quedado deslumbrada con la belleza y galantería de Denis.
- gracias – depositó un beso en su mejilla – mi nombre es Alizeé, ¿y el suyo monsieur?
- Denis – sonrió El Lobo para luego tomar un poco de whisky

Horas después, ambos se encontraban en una habitación del primer hotel que habían encontrado en su camino, amándose… o al menos jugando y pretendiendo hacerlo. Se besaban apasionadamente y se tocaban con lujuria, enredándose entre las sábanas de aquella cama. 
Denis a cada momento pensaba que ya era hora de dejarse de juegos y hacer lo que mejor sabía hacer, pero él mismo se contradecía y pedía cinco minutos más de placer con Alizeé. Había visto muchos objetos a su alrededor que podían servir como arma para darle un golpe mortal a la joven, sin embargo no conseguía despegar sus manos de aquel suave y delicado cuerpo que aquella noche tenía para él. Estaba completamente perdido ante la extraña atracción que sentía por la joven Alizeé. No quería dejar de contemplar sus ojos esmeralda, ni dejar de oír su armoniosa voz, o dejar de sentir su dulce perfume. Era como si hubiese encontrado una belleza tan perfecta y pura, que no se sentía capaz de acabar con ella. Muy por el contrario, deseaba que todo el mundo pudiera contemplarla.
Estaba atontado al sentir como en su interior, aquel espíritu feroz de lobo se había apaciguado. Era simplemente Denis, amando y deseando a Alizeé. Tanto así, que por un momento creyó encontrar el significado del 14 de febrero. 
Aquel día no se trataba de amar simplemente, sino que de creer en el amor e ilusionarse aunque fuera por un par de minutos. De soltar un suspiro proveniente del corazón y perderse en la perfección de una persona. De entregarse, sin miedo de no recibir nada a cambio. 
Aquel era un día donde las emociones estaban a flor de piel para disfrutarlas. Punto.

La luna llena sobre París.
Ha transformado en hombre a Denis.

Cuando los juegos sexuales acabaron, ambos jóvenes se sentaron junto a la gran ventana de aquella habitación que habían tenido por testigo, cubiertos con una frazada, para fumar y contemplar la luna llena que coronaba a París aquella noche.
- feliz día de San Valentín – susurró Alizeé tras soltar una bocanada de humo, para luego besar la mejilla de Denis.
- feliz San Valentín – repitió él, sólo que esta vez se besaron profundamente.
Se miraron durante un instante y ambos sonrieron. Alizeé se acomodó en los cálidos brazos de Denis y él se dedicó a contemplarla a la luz de la luna.
El Lobo no mataría aquella noche.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario